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viernes, 5 de junio de 2015

A Dream Of Life (English) (D. H. Lawrence)

sábado, 9 de agosto de 2014

JUAN BOBO (Cuentos Populares Españoles)



Había un muchacho al que llamaban Juan Bobo. Como no le gustaba que le llamaran Juan Bobo, un día mató un buey para invitar a todos a una comida y de resultas de eso le llamaron Juan Bobazo.
En vista de lo cual, cogió Juan Bobo la piel y se fue a venderla a Madrid. Cuando llegó a Madrid,
hacía tanto calor que se echó al pie de un árbol y se tapó con la piel. Y sucedió que vino un
cuervo a picarle la piel mientras echaba la siesta y Juan Bobo lo atrapó y se lo guardó. Luego fue
y vendió la piel por siete duros. Y después de todo esto, llegó a la fonda y encargó comida
para dos.
Entonces Juan Bobo fue y puso tres duros disimulados junto a la puerta principal, y lo mismo hizo en la escalera con otros dos duros, y lo mismo otra vez al final de la escalera. Hecho esto, se  sentó a una mesa y esperó a que le sirvieran; pero no le atendían porque creían que esperaba a su compañero.

LAS TRES NARANJITAS (Cuentos Populares Españoles)



Érase un hijo de rey que andaba buscando las tres naranjitas del amor. Las buscaba a caballo por
todos los jardines que se encontraba, pero no había conseguido dar con ellas. Cuando preguntaba,
en unos sitios le decían que nunca las habían visto y en otros que sí, pero que ya no quedaba
ninguna; y él seguía buscando sin desmayo, hasta que un día llegó a otro jardín, donde salió a
recibirle un jardinero y a él, como a todos los que encontrara anteriormente, le preguntó:
-¿Tiene usted noticia de las tres naranjitas del amor?
Y el jardinero le contestó:
-Sí que tengo, que hay tres en el árbol.
El hijo del rey no cupo en sí de gozo y se las compró y se fue con ellas.

LOS DOS JOROBADOS (Cuentos Populares Españoles)


En un pueblo vivían dos jorobados a los que todo el mundo conocía. Uno de ellos, de temperamento animoso, gustaba mucho de salir, en las noches del vera- no, a tomar el fresco en las eras porque podía estar solo y a salvo de las burlas ocasionales y pensando en sus cosas. Allí se entretenía el hombre con sus pensamientos sin que nadie le molestara.
Una noche de ésas se fue a las eras, como de costumbre, y allí estaba tumbado viendo pasar las
horas. Le dieron las diez de la noche, y le dieron las once... y él, nada, tan tranquilo y tan a gusto. Y de pronto se le ocurrió, viendo que se acercaban las doce, que es la hora de las brujas,
que bien podía quedarse un rato más y ver si era verdad eso de que a las doce se reunían todas
ellas a celebrar sus ceremonias.

viernes, 8 de agosto de 2014

EL PRÍNCIPE TOMÁS (Cuentos Populares Españoles)



Pues había un rey que tenía un hijo con catorce años recién cumplidos y ambos tenían la costumbre  de ir cada tarde hasta los jardines de un palacio que se encontraba en estado de abandono. En  esos jardines había una hermosa fuente donde ambos solían sentarse un buen rato antes de  emprender el camino de vuelta. La gente del lugar decía que el palacio estaba habitado por tres  brujas que eran hermanas y que se llamaban Blanca, Rosa y Celeste, pero ellos nunca las vieron en  todas las veces que fueron por allí.
Una tarde el rey cogió de la fuente una rosa bellísima, cuyos pétalos parecían de terciopelo, y
se la llevó a la reina.
A la reina le gustó tanto el regalo que decidió guardar la rosa en una cajita de madera que dejó
en la habitación que antecedía a la alcoba de los reyes.

LA FLOR DEL CANTUESO (Cuentos Populares Españoles)



Había una vez un viudo que tenía una hija muy hermosa a la que adoraba. La quería tanto que, por evitarle un disgusto, no pensó nunca en volver a casarse para no tener que darle madrastra a su hija.
Muy cerca de la casa del viudo vivía una viuda con dos hijas. La viuda estaba deseando casarse de
nuevo y había puesto sus ojos en el viudo, pero éste, fiel a su intención, nunca le dio pie para
hablar del asunto. La viuda, que no pensaba en otra cosa, ideó un plan para atraerse a la hija con
zalamerías y regalos y lo hizo con tal cuidado y habilidad que la muchacha no pudo por menos de
acabar proponiendo a su padre el matrimonio con la vecina, pues ella, que era una buena hija, no
deseaba que su padre permaneciera siempre solo por su causa.

PERIQUILLO (Cuentos Populares Españoles)



Había un matrimonio de labradores que eran los dos tan pequeños que la gente los conocía por el
apodo de «los cañamones». Eso a ellos no les incomodaba, pero, en cambio, se lamentaban de no tener hijos. Cuando los oían lamentarse, la gente les decía:
-Y para qué queréis un hijo, si va a ser un cañamón.
Y los dos respondían:
-Bueno y qué; pues, cañamón y todo, queremos tener un hijo.
Y así fue que Dios les concedió un hijo y nació tan pequeño como un cañamón; le llamaron Periquillo y, como no creció ni una cuarta más, con Periquillo se quedó.
Conque pasó el tiempo y Periquillo fue cumpliendo años tan diminuto como siempre, pero era un muchacho voluntarioso que no se arredraba por ser tan pequeño. Un día que su padre se había ido a trabajar al campo desde por la mañana temprano, le dijo a su madre, que estaba preparando la burra con la comida para llevársela a su padre:

EL ALFILETERO DE LA ANJANA (Cuentos Populares Españoles)



En Cantabria hay unas brujas llamadas anjanas, que poseen grandes poderes y que premian a los
buenos y castigan a los malos. Y también hay una especie de brujos que sólo piensan en hacer daño a la gente y se llaman ojáncanos, porque tienen un solo ojo en medio de la frente. Los ojáncanos
viven en cuevas y son enemigos de siempre de las anjanas.
Un día, una anjana perdió un alfiletero que tenía cuatro alfileres con un brillante cada uno y tres
agujas de plata con el ojo de oro.
Una pobre que andaba pidiendo limosna de pueblo en pueblo lo encontró, pero la alegría le duró
poco porque en seguida pensó que, si intentaba venderlo, todos pensarían que lo había robado. Así
que, no sabiendo qué hacer con él, resolvió guardarlo. Esta pobre vivía con un hijo que la ayudaba
a buscarse el sustento, pero un día su hijo fue al monte y no volvió, porque lo había cogido un
ojáncano.

LA NIÑA DE LOS TRES MARIDOS (Cuentos Populares Españoles)



Un padre tenía una hija muy hermosa, pero terca y decidida. Esto a él no le parecía mal, mas un día se presentaron tres jóvenes, a cual más apuesto, y los tres le pidieron la mano de su hija; el
padre, después de que hubo hablado con ellos, dijo que los tres tenían su beneplácito y que, en
consecuencia, fuera su hija la que decidiese con cuál de ellos se quería casar.
Conque le preguntó a la niña y ella le contestó que con los tres.
-Hija mía -dijo el buen hombre-, comprende que eso es imposible. Ninguna mujer puede tener tres
maridos.
-Pues yo elijo a los tres -contestó la niña tan tranquila.
El padre volvió a insistir:
-Hija mía, ponte en razón y no me des más quebraderos de cabeza. ¿A cuál de ellos quieres que le
conceda tu mano?
-Ya te he dicho que a los tres -contestó la niña. Y no hubo manera de sacarla de ahí.

LOS LADRONES ARREPENTIDOS (Cuentos Populares Españoles)



Un ermitaño vivía en soledad en una ermita perdida en el monte y se alimentaba de lo que buenamente encontraba en el campo; cuando no se cuidaba de su alimento, se dedicaba a la oración, que le  llevaba la mayor parte de su tiempo. Vivía de esta manera tan sencilla y escondida porque era  hombre que nunca había pecado, ni de obra ni de pensamiento, y Dios, complacido con él, le envió un  ángel para que todos los días le dejara un pan en la ermita, mientras el buen hombre dormía.
Hasta que un día en que se había alejado bastante de su ermita, se cruzó en su camino con una
pareja de guardias que conducían a un preso y el ermitaño le dijo al preso:
-Así os veis los que ofendéis a Dios. La justicia os castiga y luego vuestra alma se la lleva el
diablo.

LOS SIETE CONEJOS BLANCOS (Cuentos Populares Españoles)



Un rey tenía una hija muy hermosa a la que amaba con todo su corazón. Su esposa, la reina, había
educado con mucho cariño y atención a la princesa y le había enseñado a coser y bordar de manera primorosa, por lo que la princesa disfrutaba muchísimo haciendo toda clase de labores.
La habitación de la princesa tenía un balcón que daba al campo. Un día se sentó a coser en el balcón, como solía hacer a menudo; entre puntada y puntada contemplaba los magníficos campos que se  extendían ante el castillo, los bosques y las colinas, cuando, de pronto, vio venir a siete
conejos blancos que hicieron una rueda bajo su balcón. Estaba tan entretenida y admirada observando a los conejos que, en un descuido, se le cayó el dedal; uno de los conejos lo cogió con
la boca y todos deshicieron la rueda y echaron a correr hasta que los perdió de vista.
Al día siguiente volvió a ponerse a coser en el balcón y, al cabo del rato, vio que llegaban los
siete conejos blancos y que formaban una rueda bajo ella. Y al inclinarse para verlos mejor, a la princesa  se le cayó una cinta, la cogió uno de los conejos con la boca y todos echaron a correr otra vez  hasta que se perdieron de vista.

EL AGUINALDO (Cuentos Populares Españoles)



Esto eran unos niños muy muy pobres que en la víspera del día de Reyes iban caminando por un
monte y, como era invierno, en seguida se hizo de noche, pero los pobrecitos seguían andando.
Entonces se encontraron con una señora que les dijo:
-¿Adónde vais tan de noche, que está helando?
¿No os dais cuenta de que os vais a morir de frío?
Y los niños le contestaron:
-Vamos a esperar a los Reyes, a ver si nos dan aguinaldo.
Y la señora del bosque, que era muy hermosa, les dijo:
-Y ¿qué necesidad teníais de alejaros tanto de vuestra casa? Para esperar a los Reyes sólo habéis
de poner vuestros zapatitos en el balcón y después acostaros tranquilamente en vuestras camitas.

EL HOMBRE DEL SACO (Cuentos Populares Españoles)



Había un matrimonio que tenía tres hijas y como las tres eran buenas y trabajadoras les regalaron
un anillo de oro a cada una para que lo lucieran como una prenda. Y un buen día, las tres
hermanas se reunieron con sus amigas y, pensando qué hacer, se dijeron unas a otras:
-Pues hoy vamos a ir a la fuente.
Que era una fuente que quedaba a las afueras del pueblo.
Entonces la más pequeña de las hermanas, que era cojita, le preguntó a su madre si podía ir a la
fuente con las demás; y le dijo la madre:
-No hija mía, no vaya a ser que venga el hombre del saco y, como eres cojita, te alcance y te
agarre.
Pero la niña insistió tanto que al fin su madre le dijo:
-Bueno, pues anda, vete con ellas.

LA MISA DE LAS ÁNIMAS (Cuentos Populares Españoles)


Pues eran un padre y una madre y ambos eran muy pobres y tenían tres hijos pequeños. Pero es que,  además de ser tan pobres, el padre tuvo un día que dejar de trabajar porque se puso enfermo y  sólo quedaba la madre para buscar el sustento de todos y entonces la madre, no sabiendo qué
hacer, tuvo que salir a pedir limosna. Así que salió y anduvo todo un día de acá para allá  pidiendo limosna y cuando ya caía la tarde había conseguido recoger una peseta. Entonces fue a  comprar comida, porque quería preparar un cocido para que comieran los niños y ella y su marido,  pero resultó que aún le faltaban veinte céntimos, y como no podía conseguir lo que faltaba, pensó:
-¿Para qué? quiero esta peseta si no puedo llevar comida para todos? Pues lo que voy a hacer es
pagar una misa con esta peseta que he sacado.