VideoBar

Este contenido todavía no está preparado para las conexiones cifradas.
Mostrando entradas con la etiqueta Leyendas Y Cuentos Africanos). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leyendas Y Cuentos Africanos). Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de agosto de 2014

Daura (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Daura tenía hijos; entrado en años y envejeciendo les dijo:
—Estoy viejo, no puedo ya gobernar el Buganda. Tomen posesión de él, sean dueños de nuestro reino.
Respondieron:
—Padre,   somos   jóvenes.   ¿Cómo   tomar   posesión   del Buganda, si no has muerto? ¿Cómo vamos a sucederte en vida?
Rehusaron.

La Leyenda De Ngurangurane, El Hijo Del Cocodrilo (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Había una vez, hace mucho tiempo, mucho tiempo, un muy grande hacedor de fetiches, y era Ngurangurane, hijo del cocodrilo.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Historia de Tangalimilingo


Unos jóvenes salieron a levantar caza. Encontráronla abundante en el bosque. Cazaron y mataron muchas piezas, a saber: conejos, antílopes de cañaveral, gallinas de Guinea, perdices y antílopes de monte.

La Gesta de Samba Gueladio Diegui (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Esta es la historia de Samba Gueladio Diegui, príncipe peul del Futa. Samba Gueladio Diegui, era hijo de Gueladio, rey del Futa. Al llegar Samba a la adolescencia, murió su padre. El her- mano del rey difunto, Knonkobo Mussa, tomó el mando del país. Konkobo tenía ocho hijos. Al ser mayores anunció que iba a repartirles el Futa, y, en efecto, cada uno recibió su parte.

El Retozón De La Llanura (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


I
Un hombre y una mujer tuvieron primero un hijo, después una hija. Cuando la hija fue comprada en casamiento, mediante una dote, los padres dijeron al hijo:
—Ahora tenemos un rebaño a tu disposición; es el momento de que tomes mujer. Vamos a buscarte una esposa bonita, hija de gentes honradas.

Khoedi-Sefubeng (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Había una vez un jefe llamado Bulané, que tenía diez mujeres; su favorita se llamaba Morongoé.
Bulané tenía en el pecho la imagen de la luna llena, por eso la apodaban Khoedi- Sefubeng (luna en el pecho). Cierto año, el jefe dijo a sus mujeres:
—La reina parirá un hijo semejante a mí, que llevará la imagen de la luna llena; las otras tendrán hijos con la imagen de los cuartos de luna, o simplemente de las estrellas. El hijo de Morongoé se llamará como yo: Khoedi-Sefubeng.

Leyenda Del Elefante (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


En aquel tiempo, y es tiempo muy remoto, no cabe imaginárselo más remoto, los hombres vivían todos juntos en una aldea grande, y lo mismo hacían los animales, cada cual en su aldea, según la casta: los antílopes con los antílopes; los jabalíes con los jabalíes; los tigres con los tigres, los monos con los monos.

La Mentira y la Verdad (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Un día, la Mentira y la Verdad emprendieron juntas un viaje. La mentira dijo cortésmente a la verdad:
—Dónde quiera que nos presentemos, tú llevarás la palabra, porque, si me reconocen nadie querrá recibirnos.
En la primera casa en que entraron, los recibió la mujer del amo; el amo llegó al caer la noche, y pidió enseguida de comer.
—Aún no he preparado nada —dijo su mujer.

La Mentira y la Muerte (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Había una vez dos hombres: la Mentira y la Verdad. La Verdad invitó a la Mentira a ir juntas en
busca de sustento. Caminando iban, una tras otra, cuando encontraron unas gentes que cavaban, y, al borde del camino, una chicuela que recogía arenilla para frotarse el pecho. La Verdad se acercó a la niña, le dio un golpe, y al punto el padre ordenó que ofreciesen agua a la Verdad. Pero la madre
declaró que quien diese agua a la Verdad perecería con ella de la misma muerte.

Una Canasta Llena De Hijos (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Un hombre y una mujer. Ella da a luz unos cuantos niños, una canasta llena.
El hombre dice:
—Mujer mía, ya no me convienes.

La Cola De Ibumbuni (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


A los tres días de nacer, el niño Diandia dijo a su padre, Tangari:
—Dame un arco con cuerda muy resistente.
Su padre le da uno cuya cuerda era de piel de corzo trenzada. El niño lo prueba y, al tensarlo, la cuerda se rompe. Sucesivamente el padre le da un arco con cuerda de piel de lobo, después otro con cuerda de piel de toro y, en fin, uno con cuerda de piel de elefante. Esta cuerda se rompió, como las anteriores.

El Espejo Maravilloso (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Un hombre y su mujer tenían un solo hijo. Y dicen:
—Oye, ¿por qué será que no tenemos más hijos? —Y añaden—: Vamos a consultar al adivino.
Van y dicen:
—Oye, ¿por qué será que no procreamos? El adivino dice:
—Vayan a pescar dos peces, de los que llaman pendé, un macho y una hembra —y añade—: cómanselo.
Pescaron  dos,  se  los  comieron  y  tuvieron  un  hijo.  Le pusieron por nombre Tembo.

Huevo (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Había una vez un jefe cuyas mujeres sólo parían hijas; un día una de ellas parió un huevo, gordo como el de un avestruz. El padre tomó el huevo y lo escondió. Un día, mucho tiempo después, fue a una fiesta de canto en casa de otro jefe. Allí vió a una hija de este, que le agradó en extremo; entonces dijo al padre de la joven:
—Tu hija me agrada mucho, es menester que me la des para casarla con mi hijo.

Ntotoatsana (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Había una vez una hija de jefe llamada Ntotoatsana; su padre no tenía más hijos que ella y un hermanito. Ella guardaba el ganado, e incluso lo llevaba a los pastizales de estío. Un día mientras cuidaba el ganado, muy lejos de la aldea, sobrevino un tornado que la arrebató y se la llevó muy lejos a través del espacio. La condujo a una tribu de ma-tebeles, que no tenían más que una pierna, un brazo, un ojo y una oreja. Vivió con ellos y se casó con el hijo del jefe de la tribu.

Takisé (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Una vaca del rebaño de un peul se escapó en el momento preciso del parto y fue a parir en un lugan viejo. Enseguida se volvió al cercado de su amo. Los toros, al verla ya enjuta, se pusieron a buscar la cría, pero registraron en vano la maleza, no encontraron nada, y volvieron tristemente al cercado, diciéndose que, sin duda, el ternero había sido devorado por las fieras.

La Hiena Y Su Mujer (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Tres niñas, que recogían leña para quemar, van y comen unos tubérculos silvestres. Encuentran una piedra y dicen:
—Esta piedra es tan bonita como la que usa nuestro padre para moler el tabaco.

La Calabaza Que Habla (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Había  una  vez  una  aldea  muy  grande;  los  pequeñuelos salían a jugar al campo. Vieron una vez una calabaza y dijeron:
—La calabaza está engordando. Entonces dijo de pronto la calabaza:
—Cógeme, y te cogeré.

Kumongoé (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Había un mancebo  llamado  Hlabakoané;  su  hermana se llamaba Thakané. Mientras el padre y la madre trabajaban en el campo, Thakané se quedaba sola en casa; por su parte, Hlabakoané cuidaba el ganado. Un día dijo a su hermana:
—Thakané, dame kumongoé.
Este era el nombre de un árbol del que comían el padre y la madre; haciéndole una hendidura con el hacha, daba leche. A los niños les estaba prohibido tocarlo.

Érase una bruja que tenía siete hijas muy hermosas. Decíase que, quien pasaba la noche con una, desaparecía, comido por la bruja; porque el rasgo característico de las brujas es alimentarse de carne humana.
Había en el país de la bruja ocho hermanos, el menor de los cuales, que apenas contaba unos meses, se llamaba Marandenboné (el hijo del mal).

martes, 26 de agosto de 2014

Kaskapaleza (Antología Negra. Mitos, Leyendas Y Cuentos Africanos)


Verán lo que hicieron en cierta ocasión un hombre y una mujer: El hombre estornuda haciendo
¡atchís! La mujer dice:
«¡Viva!» La mujer dice: «Necesito una falda, collares y pañuelos.» El hombre dice: «Necesito agua de un pozo en que no canten los sapos.»
La mujer parte en busca  del  agua.  Anda  y  anda.  Al fin, encuentra un pozo. Pero cuando va a echar el cubo oye:
«Rwerwé, rwerwé.» Ve otro pozo; quiere sacar agua, y enseguida: «Rwerwé, rwerwé.»
Al cabo llega al verdadero pozo en que no canta ningún sapo, y empieza a sacar agua.