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martes, 2 de septiembre de 2014

La Leyenda Del Río Hablador (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


Hace mucho, pero mucho tiempo, vivía en la cima celestial el dios Sol, conocido también como Inti.
Un joven de gran postura y sumamente bondadoso llamado Rímac, de cuando en cuando bajaba al mundo de los humanos a contarles bellas historias, por lo que era muy querido y reverenciado.

La Leyenda Del Panraran Yacu (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


Muchos años atrás en la comunidad andina de Tapuk, todo era prosperidad, tenían siembras, animales y las tierras producían en abundancia. Es que existía una gran cantidad de puquiales que abastecían de agua, para que pudieran regar sus campos y criar sus animales.

La Leyenda Del Padrecito Que Oró Por Agua (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


En una de las cuencas del río Tambo, cerca de los poblados que corresponde al anexo de Camata y Exchaje, de nuestra región Moquegua, encontramos una hermosa y enorme piedra con la forma de un sacerdote franciscano, que ilumina todo el recorrido que realiza el afluente del río por esas zonas.

La Leyenda Del Lago Titicaca (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


El gran  lago Titicaca, de aguas dulces, el  más  grande de  Sudamérica, a cuatro mil metros de altura en el altiplano, ubicado entre Bolivia y Perú, era para los incas  un lugar sagrado, pues creían que allí habían bajado los primeros Hijos del Sol.
Cuenta la leyenda (se pone emocionante…jajajaja) que en esa meseta estaba construida una gran ciudad, tan rica y poderosa que sus pobladores se creían que todo el mundo debía mostrar sumisión antes ellos (pero qué creídos...). Un día llegaron a ellos un grupo de andrajosos indios a quienes despreciaron y pedían que se fueran. Estos indios andrajosos les profetizaron la destrucción de la ciudad a causa de terremotos, el agua y el fuego.
Los pobladores de la ciudad se burlaron  de  estas  predicciones  y  los  expulsaron  a golpes. Sin embargo, los sacerdotes quedaron preocupados. Algunos hasta se fueron de la ciudad y se radicaron en el templo de la colina. La gente de la ciudad se burló también de ellos.
Llegó un día en que el cielo y la tierra se hallaron bañados por una luz roja que despedía una nube. Luego se escuchó un relámpago y un tremendo trueno. La tierra se abrió. Quedaron edificios de piedra en pie, pero comenzó a caer una lluvia roja, la tierra volvió a abrirse y uno a uno fueron cayendo las fuertes construcciones; los canales de riego se destruyeron, los ríos se desbordaron e inundaron lo poco que quedaba de la ciudad, cuyos habitantes eran tan arrogantes y orgullosos.
Las  aguas cubrieron todo,  y desde  ese  momento se formó un gran lago sobre  lo que fue la admirada  y jactanciosa ciudad (pobrecitos…. ). Así  se formó el lago Titicaca.
Sólo  se  salvaron los  sacerdotes, pues ni las aguas  pudieron arrasar  el templo  de la colina; el lugar quedó como una isla, que hoy se llama la Isla del Sol. También se salvaron los indios harapientos que observaban preocupados, desde un lugar alto, la gran destrucción de la bella ciudad. De ellos nacieron los callawayas, que viven en el altiplano y son los curanderos de grandes habilidades.

La Leyenda Del Coyllur (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


En una época inmemorable, que ya nadie recuerda, en el pueblo de Roncha, vivía un guerrero con poder eterno. Este guerrero manejaba la espada como nadie, poseía una espada legendaria forjada por la sangre de sus ancestros; tenía una larga trenza, cabello oscuro como la noche más tenebrosa, y misterioso como el silencio más penetrante y una inteligencia inigualable, con una gran imaginación, llena de sueños tan infinitos como el cielo.

La Leyenda De Pacucha, Paqu Qucha Unanchakusqanmanta (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


Pacucha significa “laguna dorada” (paqu=dorado, qucha=laguna), según muchos turistas, es la más hermosa de todas las lagunas del Perú.
En tiempos antiguos, los habitantes de Pacucha eran un pueblo con abundante producción en maíz y papa, pero con el correr de los años creció la población y comenzaron a construir más casas. Ya no les alcanzaba terreno para sembrar, entonces comenzaron a llevar la tierra encima de las piedras planas para plantar alguna semilla. Los habitantes se habían convertido en unos envidiosos, herejes y mezquinos. Un día, el Señor decidió visitarlos, primero llegó a la casa de un ollero, y le pidió:
— Cuando en mi viaje quiero beber agua no puedo hacerlo, porque no tengo un jarrito.
¿Podrías regalarme una ollita de barro para beber un poco de agua en mi camino? El ollero le contestó:
— ¡Sal de aquí, viejo apestoso! Mis ollas sirven para cambiar con maíces y papas.
El Señor continuó con su viaje, tenía los pies callosos y con heridas por las espinas y el viaje largo; su ropa estaba gastada y sucia, la barba estaba crecida y llena de polvo del camino. Al llegar a la casa de un zapatero, le pidió:
— Mis pies están cansados y lleno de heridas por las piedras y espinas, ¿podrías regalarme un par de zapatos?
— ¡Fuera viejo andrajoso! El cuero cuesta. Le gritó el zapatero.
Continuó su viaje al centro de la ciudad, allí había un matrimonio, el cura terminaba de celebrar la misa, salieron los casados, sus familiares y amistades para festejar en su casa porque habían bastantes invitados.
Mientras las señoras se estaban afanando en preparar el almuerzo para los invitados, antes que terminaran de hacerlo, el forastero apareció, y pidió comida:
— Tengo hambre, decía el anciano.
Las señoras se molestaron y lo botaron a la calle.
— ¿Qué quieres, viejo apestoso? ¡Bótenlo! Suelten a los perros y báñenlo con agua caliente y sucia, diciendo le echaron con agua sucia, riéndose.
El forastero salió triste y siguió caminando. En el trayecto encontró a una señora viuda que estaba tejiendo una manta, llevaba a su hijito cargado en su espalda, con una ovejita al lado.
— Tengo hambre, le dijo el viejito, pidiéndole comida a la viuda.
La mujer lo hizo pasar y el Señor le contó cómo le habían tratado en otras casas. La señora le invitó machka, harina molida en el batán y el abuelito le dio las gracias sin haber comido. Le pidió que le regalara una flor de su huerta para oler su aroma, y luego le dijo a la señora que se fuera de este pueblo, porque iba a ser destruido. La señora le obedeció y cargando su bebe en su manta y jalando su corderito, se dirigió hacia la zona de Andahuaylas. Pero antes de mandarla, el anciano le pidió que cuando escuchara algún ruido, no se volteara.
Cuando la mujer estaba viniendo de las alturas de Wayrapata, escuchó un estrepitoso ruido y volteó para ver qué es lo que estaba ocurriendo; entonces el agua estaba saliendo desde el medio de la población hasta llegar a la altura del cielo. Es así que la gente del casamiento estaba hundiéndose, tocando sus instrumentos musicales y bailando, desde ahí todo el lugar se convirtió en laguna.
Dicen los que viven alrededor del pueblo que escuchan en medio de la laguna, en luna
Llena y a medianoche, el sonido de la campana y el baile del matrimonio. A veces escuchan en la medianoche a la sirena que canta así:
Ya mi voy a ir de este pueblo, voy a tomar me desayuno en San Jerónimo.
Voy a almorzar en Andahuaylas y voy a cenar en Talavera.
Según el comunero de Churrubamba, esa mujer es el cerro Wawachayuq Urqu, que quiere decir, cerro con un hijo.
Dicen que la mujer en Wayrapata se ha convertido en una estatua o illa de sal. Ahora los pastores dicen que las vacas al lamer están gastando la estatua de sal, que cuando termine de disolverse toda la sal, entonces ese día va a ser el fin del mundo.
Los comuneros que viven alrededor de esta laguna, como Santa Rosa, Anccopaccha, Machaybamba y
Compuerta, se sirven de sus peces como el pejerrey para alimentarse; las totoras que hay para la comida de sus vacas, y  utilizan las aguas para la agricultura.
Los sabios de la comunidad comentan que no debemos ser mezquinos, sino buena gente, si no, como Pacucha, puede pasar con nuestros pueblos. Los niños en las escuelas deben aprender a saludar a sus mayores, ayudar a los ancianos, a compartir sus productos con los forasteros, a cuidar los manantiales y montes. Así viviremos bien.

La Leyenda De Murrup (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


Se  dice que durante el periodo de expansión del Imperio Incaico y cuando gobernaba el Inca Túpac Inca Yupanqui, había un lugar llamado Felam (palabra mochica que significa “casa”).

La Leyenda De “La Huacachina” (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


En Tacaraca, centro indígena de alguna importancia, durante el período precolombino vivía una ñusta de verdes-pardosas pupilas, cabellera negra como el negro azabache que forma piedra escogida de la tierra, o quizás como el negro profundo del chivillo, el pájaro quebradizo de las notas agudas, el tordo de nuestros alfalfares de las cejas de las sierras, doncella roja de curvas y sensuales contornos gallardos, como las vasijas del sol en el Coricancha de los incas.

La Laguna Shururo (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


La laguna Shururo, ubicada en la parte baja del cerro Poyuntecucho, en la margen derecha del Hatumayo (río grande), hoy río Celendín, era hija del dios estelar Chishipachi en la princesa Mama Yako.

La Laguna De Suchiche Y La Catarata Del Ahuashiyacu (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


Hace muchos años vivía una familia de esposos y sus dos hijos de humilde condición económica, en un pueblo del valle Lamista. En esa época llegó una terrible sequía que hizo que los sembríos y los ríos se secaran.

La Laguna De Choclococha (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


Cuentan los lugareños que hace muchos años, un hombre adinerado que vivía con su familia a las afueras del pueblo, festejó su cumpleaños a lo grande para todos los invitados.

La Herencia Del Tayta Sonaje (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


Dicen que en la cadena de montañas que rodea la provincia de Huanta surgió un poderoso Dios llamado “Tayta Sonaje” (El Señor Sonaje). A lo largo de los años se ha perdido el significado de la palabra “sonaje”, pero los pobladores la aproximan a un sonido y brillo profundo del cielo a la tierra y viceversa.

La Generosa Motela (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)



  • En la segunda quincena de agosto de 2000, el verano ardía en toda la región, tal como viene sucediendo desde hace algunos años. Y se mostraba, cada vez más ardiente y fiero. Los días transcurrían tórridos y sofocantes, secando la vida. Las noches, además de su calentura y de su espesa y misteriosa negrura, eran oscurecidas, aún más, por nubarrones de fastidiosos y sanguinarios  zancudos.

La Familia Del Agua En El Altiplano Puneño (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


Esta leyenda es una recopilación de hechos encontrados en las comunidades campesinas del sur andino.
Ahora nos ocupamos del agua como elemento principal y fuente de vida.

La Eternidad Del Lago Sagrado (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


Ese día el cielo se cayó varias veces, es decir, muchos mares se derrumbaron sobre el altiplano del sur peruano. No se sabe con certeza la fecha de estos sucesos, tampoco de las noches y los días que estuvo roto el cielo, lo que sí se sabe con toda seguridad es que una vez que el cielo se tranquilizó, las pocas gentes que sobrevivieron veían con temor la inmensidad de las aguas que cubrían el altiplano; en realidad, era poca la tierra que se podía divisar y sobre esa especie de islas las personas apenas vivían.

La Ducha Del Diablo Y El Velo De La Novia (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


En el departamento de Ucayali, en la provincia de Padre Abad, se cuenta por las noches bajo la luna, en la casita de los cuentos, que unos españoles habían llegado para explorar la selva no muy lejos de donde vivía un brujo llamado Lucifer, quien había vendido su alma al Chuyachaqui, debido a que quería ser el dueño del mundo. Pero el Chuyachaqui le mintió.

Failoc Y El Mar Caliente De Lambayaque (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


Entre el arrullo de las olas de un noble mar y el canto espontáneo de las gaviotas en el cielo, yace perdida una leyenda que golpea el litoral a manera de una fresca brisa en los rostros nostálgicos de antiguos pescadores lambayecanos.

El Tesoro De Los Andes (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


Cuentan que el dios Wiracocha hacía que formaran los arroyos con los deshielos de los apus que descendían, desangrándose en ríos de vida que fertilizaban la Pachamama.
Hace miles de años el Inca vino al valle del Colca y al ver la fertilidad de la tierra mandó traer siete granitos de maíz y estos granitos fueron cultivados durante siete años sin tocar nin- gún grano. A los siete años volvió a venir el Inca e hicieron la primera cosecha de “granos de oro” que repartieron a todas las tribus que estuvieran en esa época.
En aquellos tiempos míticos esos pobladores se desplazaban una vez al año hacia las orillas de la Gran Mama Cocha a quien debían saludar con sacrificios y veneraciones. La Gran Mama Cocha les proveía de alimentos, productos rituales y medicinas.
Se quedaban por meses y llevaban en “tambores” pescado seco, planchitas de cochayuyo, mariscos secos, sal de mar, medicinas como el lamarpaco o espuma de mar y guano de isla.
Pero lo más importante que llevaban eran los elementos que usaban en sus ritos a los apus; ellos recogían con mucha reverencia en los cántaros de barros: agua de mar, “para que las nubes vengan del mar y que llueva abundante en ese tiempo”… estrellas de mar, caracoles, polvo de conchas o “mullu”.
Estas ofrendas eran llevadas con mucho esmero y reverencia hasta las cumbres más prominentes de su tribu: “los apus Coropuna y Ampato”… Ellos las depositaban en un recipiente cuadrado de piedra hermosamente tallada y en medio de rituales “alimentaban” a los apus con polvo de mullu.
Arrojándolos en sus cumbres al viento, le pedían a la montaña que las lluvias se vuelvan abundantes para llevar la vida a los campos… y la lluvia descendía desde los apus como una bendición, destrozando el suelo y destruyendo rocas que eran arras- tradas por los ríos y arena hasta la Gran Mama Cocha; de esta manera, se abrieron profun- dos valles y estrechas quebradas talladas en andenes de colores del arco iris, donde los dioses andinos continúan vivos y los actuales pobladores los veneran como guardianes ancestrales del “Tesoro de los Andes”.

lunes, 1 de septiembre de 2014

El Río Cunas Y El Enigmático Pussha (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


En la parte baja del pueblo de Huarisca, bañado por el río Cunas, encontramos un enorme pozo de aguas dormidas, que deslumbra a lugareños y extraños por su mal genio.
Cansado ya de tantos ruegos al pussha, don Gregorio, un señor ya entrado en canas, conocedor del misterio del enorme pozo de agua, se sentó en la colina para observar las aguas verdosas y amarillentas que daban vueltas y vueltas en el inmenso pozo.

El Poder Del Agua De La Muyuna (Mitos Y Leyendas Sobre El Agua En El Perú)


  • Cuenta el abuelo de mi mamá, que Moyobamba, ciudad capital de la antigua provincia de Maynas y hoy del departamento de San Martín, hace muchísimos años atrás era habitada por gente ingenua y muy sana en su actuar.